viernes, 27 de mayo de 2011

Creer y no creer

Pienso que todos los hombres tienen una nada,
una sensación sobre la vida que va circulando entorno a sí,
visto y no visto podemos vivir tantas veces como tantas veces podemos morir.

Se exalta la vida, se piensa en la muerte,
y no hay experiencia más interesante que tener eso,
fé,
para jugársela para negarla, para amordazarla, para derruirla, para
vivir,
emocionado, la tremenda pasión que supone creer sin creer.

Pongo en duda todo, y todo me gusta, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz,
Niche, que no se llama Niche,

Loa  a los sin Dios, los irascibles, los negadores,
me interesa tanto Dios sobre todas las cosas,
que si Dios no existiera seguiría especulando, por deporte.

Qué bonito es la duda y la duda del hombre que sufre por su eternidad,
cómo salta y sublima, como ilumina el hombre que, tal vez desesperado, cree,
tal vez.

Pero sólo los pobres de espíritu alcanzan la gloria,
los tristes, los más humillados pueden sentir la fé,
porque hay una prueba da humildad que
no tienen los que habitan en el mundo para su propio uso.

Creer y no creer,
O preguntarte que va a ser mañana,
gusanos entre los huesos vas a ser,
alma, alma no se sabe, tú dirás.

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